La vuelta de la Pandemia

Últimamente se ha dicho que son los pensamientos los que generan las emociones y que si son placenteras o displacenteras depende de nuestra interpretación de la situación.

Es verdad. Nosotros le damos el sesgo de positivo o negativo a lo que nos pasa. Ese sesgo nos lleva a un concepto muy utilizado por los psicólogos y que puede ayudarnos a entender cómo funciona el pensamiento: la heurísitica.

La heurísitica comprende los atajos mentales que nos llevan a formularnos explicaciones relacionando dos hechos que no tendrían nada en común.

Esta heurística nos saca de la incertidumbre, nos enfoca en nuestros pensamientos y nos da respuestas donde antes no aparecían. Algo a considerar: nuestro cerebro es vago. Cuando encuentra alguna respuesta o solución se aferra a ella para no gastar energía en su proceso ni en la creación de algo nuevo. Eso nos lleva a perder pensamiento crítico: no evaluamos, no comparamos, no dudamos, no cuestionamos, no fundamentamos.

Dejamos de hacer todo lo que el pensamiento crítico haría. Si nuestro cerebro se aferra a estas soluciones aparentemente buenas, que tendría de negativo esta situación?. Lo negativo sería cometer errores. Estos sesgos fueron tocados por psicólogos cognitivos como Christopher Chabris y Daniel Simons en su muy recomendable libro “El gorila invisible”. Allí aparecen los sesgos bajo los nombres de ilusiones.

La primera es la ilusión de conocimiento. Muchos pretenden obtener su minuto de gloria a través de explicaciones sin sustento en este momento de la pandemia. También los que creyeron que por leer en internet estaban capacitados para establecer teorías sobre lo que pasará y lo que vendrá. Esta ilusión viene acompañada de la ilusión de confianza.

Resulta de confundir la seguridad que transmiten algunas personas con habilidad y conocimiento. Se le agrega a esta la ilusión de causa. Esta se basa en que hechos anteriores causan hechos posteriores, y surgen patrones rígidos. Por ejemplo en el día de hoy el suponer que si alguien estuvo en el exterior se contagió de coronavirus. Esta ilusión nos genera la incertidumbre que quisimos eliminar al principio y es la que nos lleva a tomar decisiones sin revisar patrones.

El gran desafío en estos momentos está en no pensar que todo lo que venga será distinto. Ese tipo de pensamiento es difícil. La personas somos las mismas, las ciudades son las mismas, los países son los mismos. Lo que debemos trabajar en el día después de esta pandemia es la posibilidad de volver a pensar, que eso nos lleve a crear el rumbo de cada uno basado en dos aspectos: la empatía y la solidaridad. Todo cambiará si somos más empáticos, si nos ponemos en el lugar del otro y podemos entender lo que está sintiendo. Necesitamos para ello estar en modo creativo donde podamos elegir los pensamientos y poder de esta manera transitar de mejor forma nuestras emociones.

Para el final, una frase de Epicteto: “…El hombre es quién elige los pensamientos: sino ellos eligirán por vos…”. Seamos dueños de nuestras propias decisiones basado en el autoconocimiento y en el descubrimiento de nosotros mismos. Eso sería lo más buscado por los hombres: reconocer quién realmente somos.

Por: Lic. Martín Capurro 

Director Psicología Deportiva

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