Ser un turista presente, para viajar feliz.

Si le preguntaramos a cualquier persona al azar, en cualquier lugar del planeta, sobre las cosas que lo hacen más feliz, seguramente en la lista aparezca “viajar”. Una de las tantas razones por las que adoramos viajar es porque nos ajustamos a una actitud de “turista”, curioseando cada cosa que vemos, aprendiendo de la cultura y la gente de cada lugar, como si fuéramos niños viendo todo por primera vez y estando presentes y atentos a cada detalle.

Lo opuesto es la actitud del “lugareño”, quien está en piloto automático, distraído -porque ya conoce todo- y siendo muy poco consciente de lo que lo rodea. Cuando estamos ausentes de lo que sucede a nuestro alrededor, nuestro cuerpo está en un lugar y nuestra mente en otro, entonces no disfrutamos de nada de lo que ocurre y no somos felices. ¿Cómo hacer para revertir esta consciencia y disfrutar cada momento con total presencia? Me gustaría compartiles tres actitudes claves que nos pueden ayudar:

Ser curiosos

Cómo vimos recién, muchos de los mejores momentos de la vida los perdemos por creer que ya los conocemos. Podemos pasar frente al más increíble amanecer sin ni siquiera detenernos, argumentando que ya lo hemos visto antes. Sin embargo, así como cada atardecer es nuevo, cada momento es distinto y nosotros, quienes lo observamos, también somos distintos. Es como si hubiéramos perdido esa capacidad de asombrarnos que tanto disfrutábamos cuando éramos niños –ver las cosas por primera vez–. La curiosidad es la actitud que nos permite redescubrir el mundo con nuevos ojos. Esta actitud humilde nos permite mantener una mente abierta con la conciencia de ser un aprendiz eterno y nos recuerda lo poco que sabemos sobre nosotros mismos y los demás.

Aceptar.

Cuando intentamos forzar las situaciones para que sean como nos gustaría que fuesen, en vez de verlas tal y como son, malgastamos nuestro tiempo y energía y terminamos acumulando tensión y generando estrés. El Mindfulness nos enseña a aceptar tanto la experiencia como las reacciones a ellas, considerándolas naturales y normales. Esto no significa que aprobamos pasivamente lo que ocurre, sino que vemos, claramente lo que pasa y entendemos que lo que está ocurriendo es lo que está ocurriendo, nos guste o no. Por eso, la próxima vez que te veas frente a una situación difícil, -antes de hacer nada- puedes probar deternerte por un instante, respirar profundo y aceptar con curiosidad lo que sea que estés sintiendo. Y sólo luego de hacer esto, tomar una decisión.

Agradecer

Cuando honramos y aceptamos la realidad presente, dónde estamos, cómo estamos, quiénes somos, lo que estamos haciendo, lo que tenemos, estamos ante la verdadera prosperidad, y eso es lo que deberíamos agradecer. Si, por el contrario, nunca estamos satisfechos ni contentos con lo que hacemos o tenemos, no importa cuánto dinero o riqueza acumulemos, siempre nos faltará algo, ya que hemos puesto la balanza de la abundancia o la escasez únicamente en manos de las pertenencias o los logros, en vez de ubicarla en el centro del ser. Si queremos siempre ser felices, prósperos y abundantes, debemos agradecer lo que hay hoy y sentir que somos abundantes y suficientes “ahora”. Deberíamos sentirnos agradecidos y dar las gracias, por tanto.

Fuente: Silvio Raij 

Por: Silvio Raij


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