Realidades y oportunidades para el Turismo Indígena en Pandemia
Caso: Empresa Multicomunal Matsiguenka – Perú
Antecedentes
La evolución del turismo indígena a nivel global, considerando las desventajas del crecimiento y desarrollo económico, desarrollo social, cultural, gobernanza, sin considerar la salud de ecosistemas donde cohabitan los pueblos indígenas originarios, han generado traumas e impactos de diversas formas en los habitantes de estos pueblos originarios a lo largo de la historia; si bien muchos actores como organizaciones internacionales, agentes de desarrollo, gobiernos y las mismas agrupaciones indígenas persiguen opciones viables de mejorar sus posibilidades de supervivencia en condiciones optimas que garanticen su continuidad que por derecho les corresponde, lamentablemente en la mayoría se siguen perdiendo esta riqueza de patrimonio cultural inmaterial.
Desde los años 70s, se plantearon diversas demandas en favor del respeto a sus culturas y reconocimiento jurídico, al menos en América Latina, después de diversas modificaciones legislativas se ha alcanzando un conjunto derechos colectivos, como el respeto a sus lenguas, tradiciones, costumbres, territorios y formas de organización comunal.
Actualmente, tenemos acuerdos internacionales para el reconocimiento de los derechos culturales de los pueblos indígenas, como el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Declaración de las Naciones Unidas (ONU) sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, aprobada en 2007.
Del mismo modo en el año 2003, la UNESCO aprobó la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial para proteger al patrimonio cultural inmaterial o “intangible”, que comprende los conocimientos, las artes, las costumbres, las lenguas, los rituales, la gastronomía y, en general, las diversas prácticas y expresiones culturales vivas de los pueblos del mundo, que actualmente se ha convertido en la riqueza potencial de resiliencia para el turismo post PANDEMIA.

¿Problema & Oportunidad?
En este contexto, surgen múltiples iniciativas desde diferentes actores públicos, privados y de sociedad civil a manera de competencia, a consecuencia del cambio del perfil de turista en el mercado, efectos psicosociales en la población que se desencadenan por la PANDEMIA, donde se vincula perfectamente el pretexto de apoyo a estos sectores vulnerables con objetivos laborales, de interés propio, imagen institucional, prestigio, financiamientos económicos, políticos, y otros que son incontrolables en muchos destinos, que intensificaran la problemática de desconfianza y con eso el incremento de contaminación cultural en estos pueblos originarios.
Por otro lado, en su mayoría, los emprendimientos de turismo indígena, no lograron el éxito integral en la autonomía e independencia como empresas turísticas, porque desde el nacimiento de la actividad turística como una alternativa de mejorar sus condiciones de vida, se inocularon en nombre de ayuda, una cultura de dependencia, asistencialismo, paternalismo sin considerar la organización económica tradicional y cosmovisión ancestral, que no contempla ni entiende el sistema económico convencional de las orbes, entonces prácticamente se ha atropellado la sabiduría ancestral de los pueblos originarios, imponiendo sistemas de intercambio no funcionales para ellos; esto invadió y obligó a los pueblos originarios a adaptarse a estos modelos convencionales, suprimiendo los sistemas colaborativos de unicidad, imponiendo procesos complejos de la cadena de valor de la actividad turística, entre otros.
¿No será, que la nueva mirada del turismo indígena, deba considerar urgentemente un nuevo enfoque y gestión del desarrollo, donde quien se adapte y esté obligado a co-crear, innovar procesos de gestión turística, sean los actores externos a estos pueblos como proveedores, operadores turísticos, actores públicos y privados, sociedad civil y los mismos visitantes, en base a los principios originarios de organización comunal, espiritualidad, territorial-ambiental, de gobernanza, de economía y soberanía alimentaria que son el patrimonio cultural material e inmaterial declarados irónicamente para su conservación por organismos mundiales?
En respuesta a esta pregunta, las diversas problemáticas que nacieron, desarrollaron y persisten hasta la fecha en los emprendimientos son cada vez más complejas, desde diversos puntos de vista éticos, como la exposición y explotación de los modos de vida de los seres humanos y los límites de lo que es turistificable, hasta temáticas de copia o invención de tradiciones para satisfacer la demanda turística, y al parecer casos de ligero éxito (emprendimientos que se adaptaron al modelo convencional con un permanente y para siempre asistencialismo) son pocos y van en camino de a-culturalización, donde el enfoque es, hacer lo que sea para lograr la satisfacción de horizonte errado del visitante.
Si miramos el fondo y no la forma, podremos ver que hemos perdido mucho y con eso, el impacto territorial, ambiental, aniquilando lentamente el gran legado de sabiduría ancestral que aun guardan muchas de nuestras comunidades indígenas en el continente.

Caso: Empresa Multicomunal Matsiguenka – Perú

Se inicia con un proyecto de Albergue turístico, denominado: Casa Matsiguenka iniciativa de las comunidades Matsiguenka de Tayakome y Yomibato, ubicadas al interior del Parque Nacional del Manu, en la selva Sureste del Perú.
¿Quiénes son los Matsiguenkas?
Está formado por un grupo etnolingüístico de la Amazonia sur-peruana asentados en distintas zonas de afluentes del rio Urubamba como en el río Manu, que pertenecen a los departamentos del Cusco y Madre de Dios. Según sus antecedentes las zonas de ubicación datan desde la época de los incas, y con desaparición en zonas afectadas por la invasión de colonos y actividades extractivas como caucheros en inicios de siglo, madereros y mineros.
En la actualidad en el Parque Nacional de Manu se reconocen 04 comunidades indígenas denominadas CCNN Comunidades nativas, reconocidas inicialmente Tayakome y Yomibato (con aproximadamente 400 y 300 habitantes cada una en expansión), y posteriormente en menor dimensión Maizal y Cacaotal.

Situación Económica Actual
Las actividades de subsistencia los Matsiguenkas son de caza, pesca y agricultura itinerante y alguno que otros derivados externos que salen fuera de su comunidad para trabajar externamente, por último, hasta antes de la PANDEMIA el turismo a través de la Casa Matsiguenka representaba un ingreso mínimo básico alternativo.
La casa Matsiguenka fue iniciativa de las comunidades de Tayakome y Yomibato con apoyo del proyecto FANPE- GTZ-INRENA, viendo el ingreso de grupos de turistas por operadores de turismo privado en la zona de alto valor ambiental donde ellos co-habitan, el propósito de éste proyecto era, que las comunidades locales encuentren una alternativa de ingreso en articulación y apoyo del área natural protegida, del mismo modo que dichas actividades turísticas constituyan al reforzamiento de su identidad cultural.
Comienza sus operaciones en el año de 1999, brindando inicialmente alojamiento y visitas guiadas; con el fin de convertirse en operador turístico autónomo, que hasta la fecha no se logró, por diferentes razones y operando hasta antes de la PANDEMIA a través de operadores turísticos privados, siendo la experiencia de trabajo comunal más estable y de antigüedad en el destino Manu.
Infraestructura y servicios:
La Casa Matsiguenka cuenta con cuatro módulos básicos de alojamiento con baños y duchas compartidas y privadas, cocina y comedor independiente para el uso del equipo logístico de los turistas, Centro de interpretación e interacción cultural y venta de artesanías, un sistema de trochas debidamente señalizadas que conducen a la Collpa de Guacamayos y a “Cocha Salvador”. Los servicios de agua provienen del río, con tratamiento básico con Hipoclorito, y energía con sistema Fotovoltaico, bajo criterios de buenas prácticas de uso adecuado y racional, del mismo modo un sistema de tratamiento de RRSS, aguas residuales y aguas negras aprobados por el ente administrativo del Área Natural Protegida.

Dinámica de operación actual
El ingresar a la Casa Matsiguenka, considera un viaje largo de mínimo 6 días desde las ciudades de Cusco o Puerto Maldonado del departamento de Madre de Dios, viaje que comienza por vía terrestre y luego fluvial, mínimamente dos días de viaje hasta llegar al río Manu donde se ubica la Casa Matsiguenka y est en el área de uso estricto de reserva del Parque Nacional del Manu, que implica una gestión de trámites de ingreso y autorización del equipo logístico que acompaña a los turistas como: acreditación del personal de cocina, motorista de botes, tripulante, guía intérprete ambiental, que lo tramita el operador turístico encargado de ingresar a la zona de reserva, validando éste ingreso en los puestos de vigilancia (PV Limonal en el Río Manu).
La Casa Matsiguenka, no ofrece servicio de alimentación ni transporte hasta sus instalaciones, cuenta con protocolos de ética, seguridad y contacto para los Matsiguenkas colaboradores en contacto con los visitantes (guías, cocineros, motoristas, tripulantes y turistas).
El personal de mantenimiento y atención en La Casa Matsiguenka, son varones que trabajan en sistema rotativo, cambiando cada 3 o 4 meses a los encargados de gerencia, limpieza, lavandería y mantenimiento, cuyo tiempo de trabajo viven a lado de la Casa Matsiguenka con sus respectivas familias. Sus comunidades se ubican a una distancia de uno o dos días de viaje fluvial hasta su empresa de La Casa Matsiguenka.
Memorias reflexivas
En mi experiencia trabajando como guía interprete ambiental para el Parque Nacional del Manu en los años 2007 al 2015 de manera dispersa, en conexión alterna con las comunidades indígenas que colindan con el Parque Nacional del Manu, de diferentes etnias como las CCNN de Santa Rosa de Huacaria (Wachipaeris y Matsiguenkas), Qéros (Harakmbut), Palotoa Teparo, Shintuya y Shipetiari (Matsiguenkas), Yine, Isla de los Valles, Diamante, Barraca, mezclas de diversas etnias hasta Mascho piros en aislamiento voluntario. Al interior del Parque se encuentran las CCNN de Tayakome con su anexo Maizal y Yomibato con anexo Cacaotal.
He visto en la mayoría de las CCNN se ha desarrollado el turismo, por el alto potencial de atractivo natural que buscan los operadores turísticos para este destino, que es avistamiento de vida salvaje, algunos casos de éxito con emprendimientos privados o alianzas con inversión extranjera y dependiendo de la zonificación y ubicación en el Parque, el éxito fue relativo, considerando años de abundancia y éxito turístico cuando funcionaba el Aeródromo del Manu (2006 al 2010 aproximadamente), facilitaba la conectividad en tiempo y confort de viaje, una vez que dejo de funcionar el Aeródromo, el turismo y visitación al río Manu decayó enormemente y teniendo hasta antes de la PANDEMIA, un movimiento de ingreso al río Manu, muy bajo, lo cual de alguna manera ayudo a la conservación natural; sin embargo muchos operadores desaparecieron para el destino y donde la Casa Matsiguenka tomó ventaja en posicionarse como el de mayor actividad en el Río Manu, pero de bajo número de visitantes.
Sin embargo, la situación de autonomía e independencia para alcanzar objetivos de ser operadores turísticos en la zona de uso turístico del Río Manu, hasta la fecha ha sido imposible, a pesar de los esfuerzos y apoyo que realiza la gestión del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas del Manu, SERNANP-MANU.
El incremento de enfermedades y problemas sociales, conflictos comunitarios, deserción y otros que ingresan con la civilización de manera silenciosa, es inevitable. La dependencia económica convencional toma fuerza y se apodera de las comunidades; por otra parte, la pérdida de sustento de auto supervivencia ecosistémica disminuye, la pérdida de identidad cultural inminente crece, la población juvenil deserta en búsqueda de mejores condiciones de vida engañosa que lo aprendieron del sistema invasor.
Ahora con la situación de la crisis sanitaria, de alguna manera se contraen estas problemáticas diversas, las CCNN al igual que todo el sector del turismo en el mundo, ¿están bajo una incertidumbre de qué hacer?
¡Podríamos ver soluciones simples! Si tan solo, reconectamos con la empatía profunda, considerando estos retos como viables, articulando actores para el entendimiento y adaptación a la cosmovisión, principios y valores de sabiduría ancestral indígena, con capacidad de inversión, decisión y gestión, trabajo colaborativo verdadero y objetivos claros del bien común, en los destinos que guardan aún estos potenciales pueblos originarios indígenas, ¡hay esperanza y es posible!
Retos, desafíos y oportunidades para la academia, políticos, sociedad civil, empresariados, y para la verdadera experiencia vivencial originaria que transforma a los turistas en este segmento de turismo.

Foto: Empresa Multicomunal Matsiguenka, Reserva de Biósfera del Manu (2019).

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