Valle de Ricote, Murcia

Conocido como el valle Morisco, es una comarca histórica de la Región de Murcia, en España, situada al norte de dicha Región y en la cuenca media del Río Segura. Está integrada por los municipios de Archena, Ojós, Ricote, Ulea y Villanueva del Río Segura.

Su origen histórico con la denominación Valle de Ricote se sitúa a principios del siglo VIII, con la invasión musulmana de la Península Ibérica.

El periodo de dominación musulmana de este valle, entre los siglos VIII y XIII, fue muy fructífero en el aspecto cultural. El Valle de Ricote fue el punto de partida de uno de los caudillos musulmanes más importantes del siglo XIII, Ibn Hud, el cual, y tras su sublevación en el castillo de Ricote consiguió aglutinar bajo su mandato a buena parte del territorio musulmán español durante diez años.

En 1243, por el Tratado de Alcaraz, este valle, al igual que el resto del Reino de Murcia, se incorporó a la Corona de Castilla.

En 1284, el entonces Infante Sancho de Castilla, prometió a la orden de Santiago la entrega de este territorio a cambio del apoyo de esta institución a sus aspiraciones a la corona castellana. Cuando el infante accedió al trono con el nombre de Sancho IV de Castilla cumplió lo pactado entregando el valle a la orden mencionada.

Durante el siglo XVI se produjo en este territorio la expulsión de los moriscos. Forzados a la conversión en 1501, a lo largo de este siglo fueron desposeídos de todas sus raíces musulmanas, y ya a principios del siglo XVII, acusados de prácticas islámicas cuando ya eran totalmente cristianos, Felipe III de España decretó la expulsión de sus reinos. Fueron los moriscos ricoteños los últimos en salir de España, ya que lograron, alegando su cristianismo, evitar el decreto de expulsión de 1609, pero el interés económico que la oligarquía local tenía sobre sus bienes propició el que en 1614 se promulgase un nuevo decreto que directamente fue dirigido contra ellos y que ocasionó que a finales de ese año fueran embarcados en el puerto de Cartagena, primero con destino a Mallorca y posteriormente a Berbería.[

El siglo XVII fue un siglo de difícil recuperación de la demografía y la economía como consecuencia de la expulsión.

El siglo XVIII estuvo dominado por la familia Llamas, que procedente del vecino pueblo de Mula, se asentó en Ricote en el siglo XVII, aprovechando el vacío dejado por los moriscos y la consecuente disponibilidad de tierras a precios bajos. Esta familia, principalmente dos miembros de ella, Juan de Llamas, y posteriormente su hijo Francisco, controlaron la vida del Valle de Ricote durante todo el siglo XVIII.

Pese a ser un territorio santiaguista la orden no intervino en la regulación de la vida del Valle, limitándose simplemente a percibir las rentas que esta encomienda le suministraba, dejando la administración en manos de arrendadores, entre ellos los Llamas, que a cambio de recibir buena parte de los ingresos generados en el territorio, aportaban a la orden una cantidad pequeña, pero que a fin de cuentas no le suponía esfuerzo generar.

Durante el siglo XIX se produjo la disolución de la Orden de Santiago y los bienes fueron adquiridos por otras familias que siguieron controlando la vida de este territorio.

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