La fotosíntesis humana
Sol solecito, caliéntame un poquito, hoy y mañana y toda la semana.
Canción popular que cantábamos alegremente, algunas veces y otras un poco asustados, con mis hermanos en el medio de una tormenta en la niñez. Cantándole al sol, seduciéndolo…o a veces, suplicantes para que llegara y parara la tormenta, para que trajera su calor, su alegría, su vitalidad a los campos húmedos y fríos, y así, poder seguir la labor campesina del cultivo, del arado, de la cosecha, de lo que fuera que hiciéramos en ese momento. Recuerdo que, acompañados de la luz del sol, se trabajaba hasta oscurito, hasta que se pueda ver todavía, por ahí a las cinco y media de la tarde, en esa época, en Cocorna, Puerto Frazadas o Santa Isabel, en la finca el descanso, zona montañosa de Tuluá Valle del Cauca.
Sol… solecito, caliéntame un poquito, hoy y mañana, y toda la semana…
Repetíamos una y otra vez, en coro, esperanzados. Por eso tengo que hablar del sol. Decir que pienso de él, lo que he estudiado, compartir mi amor para que crezca, de ahí lo sugerente de la fotosíntesis humana.
Hablar de la fotosíntesis humana es fundamental en esta época en donde hay algunos poderosos enemistados con el sol y sueñan delirantemente con taparlo.
El sol, el astro rey que generosamente alimenta el sistema solar. Homenajear al sol y a la posibilidad de la fotosíntesis es necesario en el marco de proyectos que pretenden bloquearlo, argumentando confusas ventajas, supuestamente como alternativa al calentamiento global. Y para reforzar estos argumentos, usando también publicidad engañosa y mensajes que distorsionan las cosas a través de publicidad que genera un paradigma de rechazo al sol.
La fotosíntesis humana es una manera de llamar a un proceso que se da en el ser humano que, aunque no de los mismos resultados que la famosísima y sagrada fotosíntesis de las plantas, fundamental para la vida en este planeta, si es un proceso fundamental para los seres humanos.
La fotosíntesis humana, si me lo permiten llamarla así, es un proceso que también hace posible la vida, la nuestra, por supuesto. Es importante recordarle a todo habitante de este planeta que los hombres y mujeres de todo el mundo han necesitado de los rayos del sol todos los días, para trasformar una parte de la grasa ingerida en el alimento en vitamina D, por ejemplo. Pero también para tener una percepción de la temporalidad, para tener una fuente de la que beber energía gratis, ilimitada, al menos para nuestra temporalidad.
La vitamina D es una vitamina esencial en una gran cantidad de procesos corporales. Aquellas personas que por vivir en zonas donde el sol es menos intenso a lo largo del año, como en los polos, necesitan suplementar su dieta con esta vitamina, debido a su deficiente producción por el cuerpo.
También parece importante recordar que la fotosíntesis vegetal sí que necesita la energía del sol todos los días, y nosotros y todos los animales de este planeta, necesitan del fruto que se produce gracias a este proceso de la majestuosidad energética de nuestro astro rey, que orbita alrededor de otro astro aun mayor que él, y así, hacia lo profundo y lo ancho en expansión de este universo colmado de soles galácticos que alimentan dulcemente a los planetas, o al menos este planteamiento está expuesto en las teorías cosmológicas, soles que se alimentas de otros soles así como la leche de la madre alimenta a su hijo recién nacido, o en proceso de crecimiento.
Bebemos diariamente de estas leches divinas a través de la piel. Nuestra inmensa boca, eterna enamorada de su calor, de su brillo, de la energía que sagradamente nos regala cada día, en tiempo presente, aun en nuestras noches, al otro lado del mundo alumbrándonos, regalando su fuerza, sin mezquindades. Soy un enamorado del sol, un admirador de su grandeza, disfruto su caricia, jamás he renegado de él. Sé que es esencial para las plantas y para nosotros.
Otro hecho que es necesario recalcar es que nosotros estamos hermanados con las plantas, compartimos un porcentaje muy alto en la misma información genética. Gracias a ellas podemos habitar este planeta, o, en otras palabras, gracias a ella se dio el ambiente para que se pudiera desarrollar esta forma de vida inteligente y compleja que somos.
Gracias a que nos dan alimentos, purifican el aire, ayudan a crear el aire y el aire es más importante que la comida, no podemos pasar algunos minutos sin aire, pero también nos dan la comida, belleza, paz y un largo etc. Por eso me parece muy preocupante todo lo nefasto que se puede dar tras la puesta en marcha de tapar el sol, si es que se llegara a materializar con el pretexto de solución al cambio climático.
Sin la energía del sol, no hay fotosíntesis, la anergia alimenta la energía, la luz vive de la luz, sin el sol no hay plantas, al menos no como la conocieron nuestros ancestros, el Neandertal, los australopitecos etc., mi padre o yo, ya serán otras cosas, quizá manipuladas genéticamente para que de manera paradójicas vivan.

Por: Lic. Javier Alonso Sanchez Restrepo
Aromatólogo y experto en plantas medicinales
Fuente: Sabeae
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