Isla de Mauricio, un paraíso africano.

Ofrece una amalgama de sabores, credos y paisajes donde el viajero se topa con un paraíso vacacional y un patrimonio étnico-cultural único en el mundo, en pleno Océano Índico.

Mauricio es un país soberano insular ubicado en el suroeste del océano Índico, a unos 900 kilómetros de Toamasina, ciudad en la costa oriental más cercana de Madagascar y, aproximadamente, a 3800 kilómetros en dirección suroeste del Cabo Comorin en el extremo sur de la India. Su capital y localidad más poblada es Port Louis.

La república incluye las islas de San Brandón o Cargados Carajos, Rodrigues y las islas Agalega. Mauricio forma parte de las islas Mascareñas, junto a la isla francesa de la Reunión, a unos 170 kilómetros al suroeste.

Enclavada a unos mil kilómetros al este de Madagascar, esta isla volcánica, con un tamaño aproximado de la mitad de la isla de Mallorca, nos seduce nada más pisar su suelo.

La historia reciente de esta isla es todo un compendio de situaciones que dan para escribir libros. Desde que los árabes la pisaron por primera vez dándole el nombre de Dina Arobin –la Isla de la Plata–, y que curiosamente es el nombre de uno de los hoteles en los que merece la pena quedarse durante la estancia (Dinarobin), hasta su independencia de Gran Bretaña en 1968, por ella han pasado gentes y culturas de todo tipo, como los portugueses, holandeses, franceses, indios, musulmanes y chinos. El idioma oficial del país es el inglés, aunque los dos idiomas más populares son el francés y el créole, un francés un tanto peculiar.

Se la conoce en el mundo como la Isla Playa. Perdida en medio del océano Índico, este pequeño pedazo de paraíso está rodeado de lagunas. Los diferentes tonos azules ilustran los fondos cristalinos del mar.

El agua permanece a una temperatura caliente todo el año (23 °C en invierno y 27 °C en verano).

Su flora es muy rica y variada gracias al agradable clima de la isla. Existe una gran variedad de flores, entre las que destacan las buganvillas rojas y naranjas, los laureles, las rosas, las camelias, las azaleas, las hortensias y las orquídeas, además de las flores de loto, los hibiscus y los nenúfares.

Seguramente la flor más bella de Mauricio sea el anthurium, una preciosa flor roja con aspecto brillante.

Entre los árboles que crecen en la isla destacan el gran banyan de la India, la causarina, el vistoso flamboyán, el alcanfor, el ébano y diferentes especies de palmeras.

Una de las mejores formas de conocer la flora de Isla Mauricio es visitar el Jardín Botánico de Pamplemousses, uno de los mejores que existen en el mundo.

Actualmente apenas existen especies autóctonas esto se debe a que gracias a la llegada de los colonos, fueron muchos los animales que quedaron extintos.

Uno de los animales desaparecidos más conocido es el Dodo, era un enorme pájaro que no podía volar, por lo que fue una presa fácil y desapareció en el siglo XVII.

A pesar de la gran cantidad de animales que desaparecieron tras la llegada del hombre, en la actualidad se pueden encontrar infinidad de aves, ciervos, reptiles, y tortugas gigantes que fueron trasladadas desde otros países.

La fauna más llamativa es sin duda la que vive en el océano. La isla está rodeada por un anillo de coral que hace que miles de especies animales y vegetales tiñan de color y de vida las orillas de la isla.

La península de Morne, donde se ubica posiblemente el icono de toda la isla y declarada Patrimonio Cultural de la Unesco desde 2008. Nos referimos a la montaña Le Morne Brabant. Sus más de 500 metros de altura se elevan sobre un océano de color turquesa arropado por una barrera de arrecifes, que se hizo famosa porque fue antiguamente utilizada como refugio por los esclavos huidos del colonialismo.

A sus pies se encuentran algunos de los mejores hoteles como son el Dinarobin Beachcomber Golf Resort & Spa y el Paradis Beachcomber Golf Resort & Spa. Hoteles de cinco estrellas, con lujosos bungalós construidos como las cabañas de estilo colonial, junto a playas de arena blanca, bordeadas de cocoteros, con piscinas sin fin, y restaurantes junto al mar, donde se observa la espuma blanca de las olas rompiendo contra la barrera de arrecifes, y con unos fondos marinos de corales con sus peces multicolores.

Fuente: Isla Mauricio

Por: Wellness Magazine


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