Cultivar una mente principiante con Mindfulness

Cada situación que vivimos es única e irrepetible. Aunque afirmar esto parece obvio, cada vez que experimentamos la vida como si “ya supiéramos lo que va a ocurrir”, nos perdemosde toda la magia que cada situación presenta.

En cambio, si practicamos una de las principales habilidades del mindfulness, que es ver la vida con una “mente de principiante”podemos ver todo con una mirada fresca, igual que un niño que ve y hace las cosas por primavera vez. Recuerdo que, en una oportunidad, llamé por teléfono a mi sobrina que tiene 8 años de edad. Le pregunté, “¿qué estás haciendo ahora mi amor?, su respuesta fue inmediata, “estoy hablando contigo por teléfono, Tío”. Cuando somos niños pose emosesta habilidad innata de vivir las cosas por primera vez, y esto nos permite asombrarnos, sorprendernos y en definitiva, disfrutar de cada nuevo momento.

Hay un dicho que dice: “A la mente del principiante se le presentan muchas posibilidades; a la del experto, pocas.”Cada momento que vivimos es único, y ser conscientes de esto nos permite acceder a la experiencia directa de todo lo que experimentamos, libre de filtros mentales que presuponen lo que ya conocemos. Frecuentemente permitimos que nuestros pensamientos y creencias sobre lo que “sabemos” nos impidan ver las cosas como son. La capacidad de ser mentalmente curiosos consiste en experimentar cada momento y experiencia como si fuera la primera vez.

Con frecuencia traemos al momento presente nuestros recuerdos, expectativas y deseos, de modo que rara vez vivimos lo que acontece como un momento nuevo. Para ver los tesoros que esconde el momento presente, necesitamos cultivar la “mente de principiante”. Es una mente abierta y sin juicios,que nos permite mostrarnos receptivos a nuevas posibilidades y evita que quedemos atascados en los surcos de nuestra propia pericia, que frecuentemente cree que sabe más de lo que sabe.Así, ningún momento es igual a otro. Cada uno de ellos es único y posee posibilidades únicas, esto nos recuerda esta verdad tan sencilla.

Las puertas que abre el “no saber”

Uno de los beneficios más importantes que he vivido como fruto de la práctica del mindfulness es aprender a vivir y sostener la incertidumbre como una emoción natural, sin padecer el sentimiento de incomodidad o frustración. Al poner en práctica la mente de principiante, pude abrazar el “no saber “sin sentir culpa.

Ese estado de vulnerabilidad abrió muchas más puertas en mi vida que el “ya lo sé” y me invitó a salirme de mi zona de confort. Vivir desde la postura de saberlo todo, supone mantenernos aferrados al pasado y cerrar la puerta a ampliar nuestros conocimientos o descubrir nuevas maneras de hacer las cosas.

Vivir en el “ya lo sé” es como convertir el presente en pasado.En cambio, el identificar que no sabemos nos permite, ser honestos con nosotros mismos y reconocer que muchas veces estamos equivocados, y así tener la maravillosa oportunidad de permitir que otros nos enseñen.

En definitiva, vivir con una mente de principiante es mantener siempre abierta la puerta de la zona de expansión.¿Cómo sería permitirnos ver a las personas que nos rodean, familiares, colegas, pareja, hijos, como si fuese por primera vez, sin preconceptos o prejuicios? ¿Cómo sería ver a los árboles, el agua, las flores, las estrellas, como son en ese preciso momento, sin etiquetas, con una mente curiosa? Cuando nos animamos a correr el velo de nuestras propias ideas, y ver la vida como un pequeño niño, nos sorprenderemos ante un mundo nuevo de infinitas posibilidades.

En este nuevo modelo de consciencia nos quitamos las anteojeras y podemos redescubrir que hasta en las cosas más comunes u ordinarias podemos encontrar belleza y sabiduría. Así estaremos viendo lo mismo que siempre hemos visto, pero con nuevos ojos. Como decía Antoine de Saint-Exupéry en su libro El principito: “Solo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos”.

Fuente: Silvio Raij 

Por: Silvio Raij


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