Baño de Bosque: solo o acompañado
De alguna forma, lo que en apariencia es una disyuntiva, es en realidad una opción basada en la tradición japonesa o la versión no japonesa (aglosajona) de un Baño de Bosque o Shinrin-Yoku.

Seamos más claros. Un turista en busca de la experiencia del Baño de Bosque en Japón o con un guía con formación nipona muy posiblemente será recomendado para proseguir solo en su reconexión natural. En cambio, un turista en algún otro país fuera de Japón y con un guía de formación anglosajona permitirá la composición de grupos no mayores a doce personas.
Si partimos del viejo axioma por el cual “el cliente tiene siempre la razón” y no lo discutimos ni refutamos, un operador turístico tendría que aceptar la solicitud de su cliente para operar un tour o Baño de Bosque según las condiciones que el primero le haya solicitado; es decir, solo o acompañado.
No es muy distinto en otras modalidades del turismo. Un turista que comparte con otras personas el bus, el guía y el paseo, es informado y acepta esta característica desde el principio; lo mismo sucede cuando un turista paga un tour privado a veces para él solo (a) o para su grupo familiar o de amigos, o personas cuya proximidad sentimental o familiar es siempre estrecha.
En una experiencia natural donde el bosque es el medio y es el protagonista, la percepción individual es suficiente para la experiencia personal, no hace falta nadie más para haber vivido una experiencia propia y con esto podríamos justificar que un Baño de Bosque es una actividad para cada individuo en su propio espacio, su tiempo y su reflexión donde, como en un artículo previo hemos señalado, ni siquiera el guía es necesario.
En cambio, la experiencia en un grupo o como parte de un grupo, no pierde su esencia de disfrute-conocimiento-reconexión personal; estamos seguros de que muchas veces, estando solos, no logramos apreciar ciertos hechos, no prestamos suficiente atención a otros y no valoramos las cosas en otra medida que no sea la nuestra; por lo tanto, mientras podamos compartir una experiencia con otras personas lograremos revertir lo que apenas hemos apuntado y además enriquecer nuestra perspectiva gracias a las experiencias de los demás.
Quienes somos un poco más gregarios y hemos tenido la posibilidad de hacer largos viajes solos, podemos afirmar que siempre faltó alguien al lado a quien decirle que un paisaje nos impresionaba, que una obra arquitectónica nos sorprendía, que una comida típica nos agradaba o que al final del día disfrutamos de las experiencias vividas, lo mismo que si la otra personas nos hiciera similares u otros comentarios.
En un Baño de Bosque en grupo, lo más probable es que al menos exista una orientación inicial, alguna parada o paradas para recrear experiencias muy particulares que son presentadas por el guía pero luego, ya en el bosque mismo y en la reconexión personal, no necesitamos palabras aun estando en compañía de otras personas con las que todavía nos podemos comunicar. En una gira de observación de aves por ejemplo, un simple gesto señala la presencia de un pájaro. En una caminata otros gestos sirven para detenernos, para alertar, para tocar o para oler. Igualmente en un Baño de Bosque las posibilidades son amplias para estar nosotros junto a la naturaleza, nosotros junto a otros y con la naturaleza. La comunicación se puede dar de muchas formas.
Somos fervientes defensores de las actividades turísticas con niños; mucho mejor para nuestro gusto si estas actividades son en la naturaleza. En un Baño de Bosque con nuestros niños retomamos el rol de líder y guía para introducir a los pequeños a un mundo natural donde ellos tienen facultades propias no influenciadas por los mitos o falsedades de la sociedad y de los medios que muestran el lado hostil de la naturaleza con fieros depredadores, con ponzoñosos insectos, con hierbas o frutos venenosos que muchas veces son muy bien recreados en películas o series de terror con gran audiencia.
Hemos visto personalmente cómo los niños que participan de este tipo de actividad disfrutan con las semillas, con las hojas, con los insectos o con las piedras. Ellos le dan menos importancia al aire puro o a la luz del sol, porque generalmente no respiran la contaminación de las ciudades donde están las oficinas o porque disfrutan de un patio, de un jardín o del aire libre con más frecuencia que el padre o que la madre que pasan entre ocho y doce horas en un edificio, una oficina o una fábrica. Y en este simple ejemplo podemos darnos cuenta lo que representa compartir una actividad en grupo (familiar al menos) porque lo que tiene más valor para unos, los otros no lo han percibido así y ambos se pueden dar cuenta de sus necesidades individuales.
En resumidas cuentas, todos tenemos la libertad de encontrar nuestros caminos hacia la reconexión natural gracias al Baño de Bosque, sea de manera individual o grupal; sin embargo, aquí hemos querido inclinar nuestra balanza personal hacia el lado de la experiencia en grupo porque somos gregarios y porque creemos que con los demás podemos lograr más provecho.

Por: Lic. Luis Carlos Palazuelos Irusta
Fuente: All Costa Rica Adventures
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